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Análisis: DMC

Score 78%

Bienvenidos y bienvenidas a DMC.

Con el resto de la saga terminada, antes de que llegase Devil May Cry 5 tenía pendiente acabar la que muchos tacharon de entrega proscrita. Llevaba en mi estantería meses, incluso jugué el comienzo en su día, pero reconozco que después de Devil May Cry 4 la saga me había dejado un sabor agridulce que me hizo abandonarlo en beneficio de otros. 

Mientras que el título original siempre ha estado entre mis juegos favoritos, creo que el resto de entregas han tenido luces y sombras a partes iguales. Antes de contaros por qué, os adelanto que como juego en conjunto, este DMC me ha gustado más que otros de la saga clásica.

FranLionheart

Centrémonos en el juego que nos concierne, en un muy criticado intento por reiniciar la historia de uno de nuestros demonios favoritos, DMC supone un nuevo punto de partida desde el primer minuto. Unos personajes renovados y un pasado diferente aseguraron las críticas de los fans de la saga, y aún con la duda de su continuidad en el aire, desde su lanzamiento estaba condenado por muy bien que lo hiciese.

Con un Dante muy distinto en forma pero parecido maneras, nuestra partida comenzará en una zona que visitaremos varias veces a lo largo de la historia, el limbo. En esta zona veremos como se mezclan La Tierra y el inframundo, y desde ella podremos interactuar con los dos mundos en varias ocasiones.

La historia parte de un inicio sencillo y no se complica en ningún momento, en cuanto acabemos los primeros niveles tendremos todas las cartas sobre la mesa. Conoceremos parte del pasado del nuevo Dante, su relación actual con Vergil y descubriremos una pequeña parte del mundo que los rodea.

Como era de preveer las sombras de este DMC vienen del lado del argumento y el diseño de ciertos personajes. El juego pierde fuerza con el paso de los niveles y bajo mi punto de vista las sorpresas se acaban demasiado pronto, sobre todo teniendo en cuenta que empieza de cero. Pese a que los hermanos protagonistas se muestran elaborados y generan cierto interés, el resto de aliados y algunos enemigos importantes son demasiado planos. Tras conocer a todos los personajes después de las primeras dos horas, avanzaremos más pendientes de la acción que de la historia, algo que la experiencia acusa en su recta final y hace que el conjunto en general vaya de más a menos.

A los mandos el control rápidamente me resulta familiar, incluso algunos combos del anterior Dante siguen funcionando de la misma forma y podemos utilizarlos desde el principio. Algo que era de esperar al tratarse de un reinicio es que no veremos la forma demoniaca de nuestro protagonista hasta que completemos algunos niveles, momento en el que se desplegará nuestro árbol de habilidades completo y podremos desatar todo nuestro potencial. A diferencia de los juegos clásicos, en esta ocasión la mayor parte de las armas tienen habilidades demoniacas o angelicales, lo que supondrá un añadido a tener en cuenta al luchar contra ciertos enemigos.

Cómo hack and slash funciona y hasta aquí todo parece Devil May Cry. Es cierto que la estética y el modelado de sus escenarios tienen un diseño diferente, pero encajan a la perfección con lo anteriormente visto y en mi opinión el resultado final es muy bueno. Con la chulería que caracteriza a la saga, toques góticos, ciberpunk, y una banda sonora excepcional, DMC consigue que los combates sean divertidos, frenéticos y espectaculares.

Aquí me gustaría detenerme un momento para hacer mención especial a los combates contra enemigos finales, muy pocos en conjunto pero con momentos memorables. Los eventos y diálogos que ocurren en medio de la acción son algunos de los detalles que más me han gustado, el doblaje en castellano es una delicia y tiene mucha culpa de ello. 

Con la quinta entrega recién puesta en escena, he intentado valorar DMC como juego y no tanto como Devil May Cry, aunque esto no significa que no haya tenido en cuenta que se trata de un reboot. En realidad, es lo mismo que suelo hacer con cualquier otro título, intentar que la saga o juegos anteriores me influencien lo menos posible.

En mi opinión, el juego alcanza un gran nivel llegando a ser de los más completos de la saga. Los protagonistas están trabajados, el diseño de sus escenarios encaja, la ambientación refleja el espíritu de la saga y sus mecánicas funcionan. El conjunto mantiene la esencia cumpliendo perfectamente con lo que podríamos esperar de él, la experiencia tiene un sabor conocido pero con un toque diferente.

Llegados a este punto, es inevitable no mencionar que a veces las buenas ideas pueden quedarse sólo en eso, ideas. DMC es capaz de poner en escena un montón de buenas ideas y a la vez dejar que se diluyan en la experiencia sin hacer nada. Cuando empezamos, nuestro pasado, presente y futuro parecen interesantes. Alguien nos persigue queriéndonos matar, una guerra entre ángeles y demonios con nuestra familia como actores principales, y nosotros como nephilim con el poder de ambos descubriendo habilidades durante los primeros niveles. Justo cuando parece que volvemos a tener entre manos un hack and slash que va más allá de sus controles y rejugabilidad, desbloquearemos el arbol completo de habilidades y el juego nos habrá enseñado todo lo que veremos de aquí en adelante. Como he escrito varias veces esto no es un problema porque jugablemente funciona, es divertido y la experiencia es buena, pero muy probablemente nos quedaremos con ganas de ver alguna sorpresa en su recta final.

Notas

78%

Resumen DMC gustará a quienes disfruten de los hack and slash más puros. Con un control a la altura y una ambientación que mezcla tintes góticos y ciberpunk, viajaremos a un mundo en el que se enfrentan ángeles y demonios acompañados de una banda sonora espectacular. Con grandes detalles como el nivel de su doblaje al castellano, es un juego que ofrece muy buenos momentos y gustará a la mayoría. Tanto si sois fans de la saga como si no, deberíais darle una oportunidad.

Apartado Técnico
75%
Apartado sonoro
85%
Jugabilidad
85%
Argumento y ambientación
70%

Autor

Fran Lionheart

Me conocen como Fran Lionheart, tengo 32 años, me gano la vida como arquitecto/desarrollador de software, y siempre que puedo juego. Con estos datos, creo que ya podéis considerarme uno de esos adultos que sigue jugando, algo de lo que estoy muy orgulloso pese a la mala prensa que tiene. De una forma u otra, los juegos siempre han sido una parte muy importante de mi vida, y ya sea por afición o por trabajo, de lo que estoy seguro es de que siempre me han ayudado.