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Análisis: Day Z

Score 75%

Quién me iba a decir a mí que, después de tener el juego sin usar más de un año en la biblioteca de Xbox One por una muy mala primera impresión, en 2020 iba a estar estar enganchado a Day Z.

Empezando como un simple mod de Arma II, Day Z pasó a ser un título independiente en 2013. Más tarde, y tras un tortuoso pre-lanzamiento en PC y en el programa Game Preview de Xbox One, Day Z llegó a ser Gold el año pasado.

Recientemente, el juego completo ya publicado ha sido incluido en la suscripción Game Pass de Microsoft, aumentando la vida de la comunidad en su plataforma y consiguiendo que el título sea de los más jugados en Xbox Live. Aprovechando la ocasión de compartir la experiencia con algunos amigos que probaban el juego por primera vez, ya que yo lo adquirí durante el pre-lanzamiento, he vuelto a dar otra oportunidad al título de Bohemia Interactive que tanto me decepcionó en su día.

Durante su fase de beta abierta, Day Z fue lanzado en Xbox One con una diferencia muy importante de versiones respecto a PC, lo que supuso tener acceso a un juego plagado de errores y falto de algunas de las mécanicas más atractivas.

La mayoría de los que hayáis llegado a este punto conoceréis ya el juego, además de que tampoco es que tenga un transfondo demasiado profundo, por lo que resumiré rápidamente el contexto en el que nos sumerge y sus mecánicas principales.

El juego está ambientado en el estado soviético ficticio de Chernarus, donde un virus desconocido ha convertido a la mayor parte de la población en violentos muertos vivientes, zombisEl objetivo principal del juego pasa por la tan trillada idea de sobrevivir a un apocalipsis zombi y, aunque el impacto fue mayor en 2013 por la novedad de la mezcla, su particular punto de vista de la supervivencia en todos los sentidos. Mientras exploramos el enorme mapa del juego, evitando y/o matando zombis e interactuando con otros jugadores, deberemos aprender a buscar y conseguir recursos para satisfacer nuestros medidores de sed, hambre, temperatura corporal, sangre y salud. Entre la gran variedad de objetos disponibles podemos encontrar varios grupos, comida, bebida, medicinas, armas, herramientas, equipamiento…pudiendo además combinar varios de ellos para obtener nuevos objetos o modificaciones de los mismos.

Deberemos prestar especial atención al cuidado de nuestra salud porque, además de los posibles ‘accidentes’ que podamos sufrir, las enfermedades que nuestro personaje puede contraer son variadas y requieren distintos tipos de tratamientos. Nuestros objetos no van a ser menos. Todos los útiles incluidos en Day Z tienen una duración limitada, algunos de ellos incluso no hay forma de repararlos a día de hoy. Es decir, en Day Z vamos a tener que estar siempre pendientes del estado de nuestro equipo, por muchas horas que llevemos y muy bien armados que estemos. Cualquier cosa se nos acabará rompiendo sí o sí, antes o después.

La guinda la pone el apartado social del título, uno de los grandes alicientes del juego. Tenemos una gran variedad de servidores oficiales en los que podemos jugar, y otros tantos de la comunidad. en los que la configuración de ciertas mecánicas y la aparición de los objetos pueden estar personalizadas. No me olvido de los servidores de partidas clásicas ‘Deathmatch’, en los que podemos poner a prueba nuestras habilidades con las armas sin estar pendiente de la mayoría de los problemas que nos plantea el título en su modo libre. Independientemente del servidor que elijamos y nuestra forma de juego, utilizando el chat público o charlas privadas, el componente social será uno de los principales motivos por los que nos engancharemos a Day Z. 

La gestión de recursos y el componente social se ven potenciados por la posibilidad de montar vehículos y construir bases o refugios.

Muy probablemente, si todo fuese bueno en Day Z no habría tenido uno de los periodos de prueba abierta más largos de la industria de los videojuegos. El título de Bohemia Interactive tiene virtudes y bugs a partes iguales, te gustará sólo si pasan las horas y sobrevives también a sus errores sin desanimarte.

Tan habitual es comer y beber en Day Z como el salir y entrar inmediatamente de la partida para intentar desbloquear una mécanica habitual del juego que puntualmente no podemos hacer. Objetos inamovibles, que desaparecen o no se pueden usar, que se superponen…sin duda Day Z nos dará momentos inolvidables para bien y para mal. Pondrá a prueba la paciencia de cualquiera.

En mi caso, después de invertir muchas horas, veo el vaso medio lleno. Para mí, el mimo y detalle que hay puesto en sus virtudes hace que olvides sus defectos. Es uno de esos juegos que, con muy poco, consigue grabar momentos en tu memoria para siempre. La sensación de soledad y vulnerabilidad es tremenda, su apartado sonoro una delicia, la muerte es permanente, lo que incrementa el aumento de pulsaciones cuando interactúas con otros jugadores…si tienes la mala suerte de sufrir uno de sus bugs en un momento delicado lo odiarás, pero cuando el juego funciona la sensación de satisfacción con cada progreso que consigas no te cabrá en el pecho.

Notas

75%

Resumen Day Z sigue teniendo mucho camino por delante, tiene tantos errores como funcionalidades nuevas que explotar. Siguen existiendo objetos sin un uso útil, como los desinfectantes. Las luces y sombras siguen haciendo del título de Bohemia Interactive un juego sin pulir que aleja a muchos jugadores tras una mala primera impresión. Day Z tiene detalles inolvidables, como su increíble apartado sonoro, la sensación de soledad y vulnerabilidad, el orgullo que sientes con cada progreso...muchas virtudes que por desgracia se diluyen cuando el juego tiene una mala racha de errores. Pese a todo, a mí me ha ganado, con muy poco conseguirá grabar momentos inolvidables en tu memoria. El juego perfecto de los lobos solitarios.

Apartado Técnico
65%
Apartado Sonoro
95%
Jugabilidad
65%
Ambientación
75%

Autor

Fran Lionheart

Me conocen como Fran Lionheart, tengo 34 años, me gano la vida como arquitecto/desarrollador de software, y siempre que puedo juego. Con estos datos, creo que ya podéis considerarme uno de esos adultos que sigue jugando, algo de lo que estoy muy orgulloso pese a la mala prensa que tiene. De una forma u otra, los juegos siempre han sido una parte muy importante de mi vida, y ya sea por afición o por trabajo, de lo que estoy seguro es de que siempre me han ayudado.

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